Real

En una época en la que llamamos real a la mujer que se aleja del canon de belleza vigente -tan rechazado y al mismo tiempo exigido por nosotras mismas-, 17 mujeres de entre veinte y treinta años -la primera generación que sufre ansiedad, baja autoestima y obsesión por alcanzar el cuerpo “perfecto” por el uso de redes sociales como Instagram- se animan a sacarse la ropa y mostrarse sin retoques. “Naturales”. A exponer su inherente realidad, una condición humana que no responde a una talla. A desgarrar estereotipos y preconceptos.

 

Pero el verdadero desnudo es el de su intimidad. En una charla con ellas mismas comparten su historia, su pasado, su lucha interna, su aprendizaje, aquello que las hace ser reales. No sus medidas, no sus curvas, no sus facciones. 

 

En el transcurso del proyecto, fui parte de la dicotomía de acceder a mostrarse sin filtro en la era de las apps y al mismo tiempo, quizás de forma automatizada, esconderse. Tapar lo que la sociedad sostiene que, de verse, se trataría de algo escandaloso, provocador, obsceno, indecente, desagradable. Lo que las mujeres debemos tapar. Panzas, pechos, pezones, estrías, celulitis, acné, marcas en la piel. Tapando lo que nosotras creemos que deberíamos tapar. De forma consciente o no. Por temor a la represalia, la cosificación, la condena social, por vergüenza o rechazo propio.

 

Y esa fricción entre las ansías de romper los estereotipos de belleza y el límite que nos impone el chip social/cultural que llevamos dentro no hizo más que reafirmarme el camino de deconstrucción social que estamos transitando, que nos exige sin respiro cuestionarnos modelos y patrones mentales establecidos. 

 

Real es una manifestación contra el prejuicio, y un llamado al respeto y la empatía. A ver más allá de una imagen y, por sobre todo, comprender que mujeres reales somos todas. 

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In an era in which we call “real” to the woman who moves away from the current beauty canon - so rejected and at the same time demanded by ourselves-, 17 argentine women in their twenties -the first generation who suffers anxiety, low self-esteem and obsession to reach the "perfect" body by the use of social networks like Instagram- have the boldness to take off their clothes and show themselves without any retouches. To expose its inherent reality, a human condition that does not respond to a size. To tear down stereotypes and preconceptions.

 

But the real nude is that of their intimacy. In a talk with themselves they share their history, their past, their internal struggle, their learning, what makes them real. Not their measurements, not their curves, not their features.

 

During this project, I was part of the dichotomy of agreeing to show ourselves without any filter in the era of apps and at the same time, perhaps in an automated way, to hide ourselves. To cover what society claims that, if seen, it would be something scandalous, provocative, obscene, indecent, unpleasant. What women must cover. Tummy, breasts, nipples, stretch marks, cellulite, acne, skin marks. Covering what we think we should cover. Consciously or not. For fear of reprisal, reification, social condemnation, shame or self-rejection.

 

And that friction between the desire to break the stereotypes of beauty and the limit imposed by the social/cultural chip that we have inside did nothing but reaffirm the path of social deconstruction that we are transiting, which demands us without question to question models and mental patterns established. To be in constant tension with our actions and thoughts. 

 

Real is a manifestation against prejudice, and a call to respect and empathy. To see beyond an image and, above all, to understand that we are all real women.

Copyright © Lucía Vázquez. All rights reserved.

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